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IVAN CARDOZO: Press

 EL NUEVO, MIAMI HERALD Musica Publicado el viernes 23 de marzo del 2007 reimpresiones imprimir Enviar por e-mail RITMOS Iván Cardozo, la sinceridad de la guitarra SARAH MORENO El Nuevo Herald Para este Guitarrista y Cantante 'Sin tiempo para pretender', la música es un sacerdocio y la suya busca transmitir lo que el es al momento de tocarla. Tiene la pinta del Santana de los 70, de la época de Abraxas:rizos rebeldes y jeans. En varios clubes del litoral de Hollywood Beach, el guitarrista Iván Cardozo interpreta temas de, claro, Carlos Santana, Joe Cocker, Jimi Hendrix y Peter Frampton, y también blues y jazz cuando la audiencia y el mood piden otros ritmos. ''Toco cinco o seis temas de Santana y nunca me he sentado a escuchar un CD suyo. Sólo me acuerdo de las melodías principales y después le pongo lo mío'', dice Cardozo, que cuando abre los ojos al terminar una interpretación suele enterarse de que le ha sacado lágrimas a alguien con su versión de Europa. Desde niño, su padre le ponía música clásica y un poco de todo, desde percusión árabe hasta la banda sonora de las películas de Clint Eastwood. A los 12 años comenzó una estricta educación clásica en el Conservatorio de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, con maestros como Julio Sánchez y Rubén Riera. Pero ya entonces era un animal extraño. ''Tocaba guitarra eléctrica, y en la escuela, todo lo que no era clásico era una abominación. Cuando interpretas a un compositor tienes que tocar cada nota como es. Yo hacía eso, pero también quería mucho más'', recuerda Cardozo, que entonces le pidió a su padre de regalo una tabla de surfing y éste le trajo una guitarra. ''La música es un sacerdocio, un llamado y un regalo de Dios, y tienes que hacer lo mejor que puedas con ese regalo'', dice el músico, que comenzó practicando ocho horas al día y a los dos meses ya tocaba con bandas a las que les mentía y les decía que llevaba cinco años en esos andares. Hoy no elabora una lista de lo que va a tocar en cada presentación. La espontaneidad sólo se traza límites en su estado de ánimo y en el del público. ``Yo soy un hombre sincero. No tengo tiempo para pretender. Lo que yo sea en ese momento es lo que va a salir. Puedes tocar una nota de tantas maneras: furioso, contento, triste, pensando en la persona que amas''. Aunque Cardozo también se expresa con su voz, la música instrumental le tiende la trampa de la polisemia. Por eso ha grabado su primer CD, homónimo, con música instrumental para guitarra compuesta por él. En una mezcla bastante radical de ritmos, ha incluido también su primer amor, la música clásica, con tres temas: Antonieta is gone lo escribió para guitarra clásica y violín, porque se siente un violinista frustrado y este instrumento le parecía ideal para expresar el dolor por la muerte de su madre; Preludio de la suite venezolana para guitarra, de Antonio Lauro, una de las piezas para guitarra más complicadas de interpretar, y The Way I Love You, muy cercana a su corazón. ``Se refiere a la manera en que amas cuando estás lejos de una persona. Te lleva de la mano por un pasaje de emociones. El final es muy fuerte, con notas muy rápidas para dejar sentado lo que está pasando, pero después te vuelve a bajar y te deja muy suave, te pone en la cama, te cubre y te da un beso en la frente''. En su próximo CD incluirá una mayoría de temas vocales, y para evitar la contaminación ambiental llega a extremos impensables en la era de los multimedios: no tiene un televisor en su casa. ``Cuando compongo, quiero estar lo más puro posible, para expresar lo que siento sin influencias. Desde hace un par de años tomé conciencia de eso, y muchas de esas piezas [las de su primer CD] las escribí alumbrado por velas''. En su caso, las etiquetas no valen. ''No soy clásico, ni rockero y mucho menos jazzista. Soy simplemente un músico''. Si tuviera que elegir, prefiere ese concepto tan elástico y abarcador que es la ``world music''. Sobre todas las cosas, apuesta por la libertad en la creación. ``El arte es creatividad y tiene que ser libre. Crear es como tener un hijo; no le puedes poner diferentes ojos ni cabello, aunque hay mucha gente que quisiera hacerlo''. La energía del público parece ser el mejor pulso para un músico que respira libertad.• smoreno@herald.com 

Sara Moreno - El Nuevo, Miami Herald